Gestionando la Diferencia

25/05/2016

La única condición que debería haber para hacer una maratón debería ser la fuerza de voluntad de los participantes ya que, en el fondo, es de lo que se trata...

Pero hay quien no lo entiende y es capaz de prohibirnos la participación en una maratón por razones equívocas e injustas, como los organizadores de la maratón de Berlín. Efectivamente, nos han dicho que no podemos participar! Así, intentar hacer maratones ya no solo es cuestión de fuerza de voluntad, sino de superar trabas normativas incapaces de entender que quiere decir hacer la maratón y que es gestionar la diferencia.

Si las persones fuésemos todas iguales, la burocracia sería un muy buen sistema de gestión. Se redactan unas normes para atender determinados casos “tipo” y todo el mundo se encasilla en uno u otro “tipo” y ya no hay nada que pensar: la norma nos dice qué y cómo hay que actuar. Fácil, barato, ágil, eficiente, eficaz.

Pero resulta que las personas somos todas diferentes y que nos en enrocamos en no ser ovejas de un rebaño sino individuos pensantes, con genética, experiencias, vivencias, gustos distintos. Así es la condición humana. ¿Y qué queremos? ¿Olvidarnos de cómo somos los seres humanos y estandarizarnos para hacer más fácil la gestión de corporaciones y gobiernos o adaptar la gestión de éstas a la realidad humana? Obviamente defendemos que tiene que ser el sistema quien entienda la realidad y no la realidad que se anule para adaptarse al sistema.

Así pues: ¡puñeteras normas! Cambiemos las normas para adaptarnos mejor a las diferencias inherentes al ser humano. Cambiemos el sistema para hacerlo más justo. Y sí, puede ser que esto obligue a pensar ya que se tendrá que escuchar, entender y buscar una solución adecuada. Pero en el mundo real, solo así se conseguirá la eficacia y, de paso, también la justicia.

Y de ejemplos hay una multitud, infinitos, diría. Pero aquí va una pequeña muestra y veréis que no resulta tan fácil esto de ir a correr por el mundo con una niña discapacitada. Resulta que en algunos lugares hay normas que encasillan a los participantes en determinadas categorías y, ¿mira por dónde!, no hay categorías de discapacitados o categorías de discapacitados que no pueden autopropulsarse. Si tienes la espalda tan mal como Atena, que te impide hacer un esfuerzo continuado para moverte con la silla y, por tanto, necesitas la ayuda de alguien que empuje cuando se trata de largas distancias y/o con obstáculos tan minúsculos como un bote en medio de la calle de aquellos que sirven para ralentizar la circulación, pues lo tienes muy mal. Exacto, lamentablemente estas peculiaridades no están en las normas y, por ejemplo, ¡no nos permiten hacer la maratón de Berlín!

En grandes ciudades como Nueva York o Boston, en cambio, han definido una nueva categoría, la de los Duo Teams, precisamente para este tipo de situaciones: cuando es necesario que alguien empuje la silla de ruedas. Mucho mejor. Al fin y al cabo, ¿alguien cree que hacer el maratón empujado por otro es una ventaja? Lamentablemente quien redactó la norma decidió una arbitrariedad: solo podrán participar si los dos miembros de los Duo Teams son mayores de edad. Tal vez pensaron en que no querían llenar la carrera de padres con niños pequeños pero estamos hablando de discapacitados y no hay tantos. O tal vez sencillamente solo trasladaron la norma del mínimo de 18 años que se aplica a los corredores a los discapacitados como si ellos también pusieran el corazón al límite. Lástima.

Por suerte, hay algunos lugares donde las organizaciones demuestran una cierta capacidad para gestionar la diferencia, como las de los maratones de Barcelona, Pamplona, Atenas. Bravo por entender que hay una casuística tan y tan variada que para gestionarla no funcionan un conjunto de normas estándar. Bravo por entender que para gestionar la diferencia hay que pensar cada caso para darle una solución adecuada. Bravo por entender que, al fin y al cabo, el maratón es la fiesta del deporte, un reconocimiento del esfuerzo y de la fuerza de voluntad de los participantes.