Presentación de la Guía de entrenamientos

01/09/2016

Dicen que todo ser humano debería hacer 4 cosas antes de morir: tener un hijo, plantar un árbol, escribir (publicar) un libro y correr una maratón.

Y para poder correr una maratón hay que entrenar duramente, pero no es imposible. De hecho, puede que lo más complicado sea entrenar la cabeza ya que, al final, la maratón se hace por el coco, no por las piernas. Según mi parecer, cualquiera que pueda hacer media maratón, podría pasar a hacer los 42 km de una maratón completa: ya tiene la musculatura adecuada y el corazón y los pulmones demuestran que aguantan el ejercicio constante durante mucho rato. Pero lo que tal vez no está entrenado es la fuerza de voluntad, la capacidad de superarse, para exigirse cuando uno ya se siente muy cansado, deshidratado, etc. Y por eso sí que hay que entrenar: es decir, se entrena más para acostumbrarnos al ejercicio que para preparar la musculatura.

Pero tal vez soy muy atrevido cuando hago esta afirmación y alguien podría criticarme fácilmente. No lo niego. Al fin y al cabo soy autodidacta. Pero he hecho varias maratones a pesar de tener 46 años y sufrir dolor en la rodilla por una intervención quirúrgica en la que me extirparon el menisco y no me solucionó nada.

En cualquier caso corro, y a alguien le puede servir de ayuda si ve pautas de entrenamiento de una persona mayor y aquejada de una vieja lesión que, a pesar de todo, disfruta con el deporte. Es decir, que no teorizo sobre entrenamientos sino que hago lo que puedo en condiciones parecidas a la de muchos otros runners amateurs.

Y tal vez ésta sea la clave: disfrutar. Si alguien sale a correr a disgusto, por obligación, no disfrutará de los entrenos y le será realmente difícil acabar la maratón. A partir del km 20 la deshidratación que afecta al cuerpo implica empezar a acumular cansancio que solo se podrá contrarrestar porque la cabeza dice que quiere continuar. Si no se disfruta, difícilmente la cabeza encontrará argumentos con los que convencer al cuerpo de continuar.

Algunos amigos me han preguntado cómo entreno. Algunos también quieren correr y piensan que les puedo orientar. Por esto he acabado pensando en colgar en un blog, este blog, entrenos, comentarios, sensaciones, experiencias. Sobretodo experiencia. Es decir, lejos de las teorías y de los “programas” oficiales, lo que puedo ofrecer es mi experiencia real, con entrenos reales, no con lo que “debería hacer” si estuvieses bien o no hubiese ningún impedimento en ningún momento. Por lo tanto, puedo ir escribiendo lo que vaya haciendo, incluyendo las paradas o cambios de planes por cualquier causa. Pienso que esto podrá ser leído en clave de “bien, yo también me he encontrado así”. Y a pesar de todo, llegar al punto de hacer una maratón determinada (y ya os diré cómo va, también de manera real).

Pero recordad que, en mi caso, tengo algunos condicionantes que tienen un gran peso a la hora de determinar mis pautas de entrenamiento: la edad, la maltrecha rodilla, compaginar con la familia, el trabajo, etc. Pero el condicionante más importante, y estimulante, es que vuelvo a hacer maratones para y con mi hija, empujándola en su silla de ruedas. Esto quiere decir entrenar de vez en cuando con ella, reforzar la espalda, potenciar la resistencia… Pero a la vez significa haber vuelto a aceptar el reto de hacer maratones.

A partir de estos condicionantes, la estrategia de entrenamiento que me planteo es intentar entrenar la mayoría de los días de la semana, si pueden ser 6 mejor que 5, pero con un objetivo no menor de evitar cargarme la rodilla o cualquier otro tipo de lesión. Esto conlleva a desarrollar una pauta de alternancia con otros deportes.

No me avanzo más y en las siguientes entradas al blog iré concretando esta “Guía de entrenos para correr maratones”

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