Medio Maratón de Figueres

15/12/2016

Gran media maratón! La primera que hacíamos! Muy buen ambiente, trazado llano, paisaje bonito, conocidos y amigos...

La carrera fue muy bien. Esta vez el tiempo fue el factor de dificultad añadida. En cada carrera tiene que haber alguno y esta vez fue la lluvia que, más que frenarnos, nos estimuló ya que no queríamos pasar frío.

Media maratón no lleva a la extenuación como una maratón entera y se nota. Se empieza y se acaba con muy buenas sensaciones. No hay necesidad de avituallamiento ni de dosificar esfuerzos porque no habrá “muro”. O así lo vivimos y disfrutamos. Empezamos en medio del pelotón de corredores y en seguida nos avanzaron unos cuantos ya que, en la primera curva, entrábamos en la Rambla de Figueres, de adoquines, y por eso mismo malo para Atena y para la silla. Además estaban mojadas por la lluvia y había que ir con cuidado. Pero eran pocos metros y en seguida enfilamos por la calle Nou a una velocidad discreta. Hasta que no salimos de la ciudad, hacia el km y medio, no estabilizamos nuestro ritmo, un pelín más alto que al principio, y avanzamos unos cuantos corredores. Entonces, nos situamos con unos compañeros de carrera que iban a un ritmo similar al nuestro. Cerca, a unos 200 metros, veíamos la banderita de la liebre de la hora y media, la cual se mantuvo terca a esa distancia hasta bien bien el km 16 o 17 en que conseguimos superarla. Entretanto, campos, pueblos tan bonitos como Vilabertran o Peralada, fueron un paisaje muy agradable de cruzar. Todo plano. Y esto se nota, en positivo, cuando se empuja una silla.

Ya a la llegada, en Figueres, de nuevo adoquines nos frenaron pero se trataba del último km. En los últimos cien metros esprintamos para recuperar el tiempo perdido en los adoquines y, simultáneamente, bajar de la barrera de la hora y media: 1:29 minutos fue el tiempo final.

Pero lo mejor de todo fue la euforia de Atena. Aún y a pesar de la lluvia y el frío que sufrió, se mostró tan contenta que podemos calificar, otra vez más la jornada como una gran, genial jornada deportiva.