Medio Maratón de Terrassa

Suerte que Atena es una alegría por ella misma. No solo se lo pasa muy bien sino que además te lo hace sentir. Y eso es lo que queda cuando haces una carrera con ella: una gran alegría por haber hecho, de nuevo, una carrera exigente juntos.

Y es que la Media Maratón de Terrassa no fue un desfile militar, digamos. Durante muchos años he corrido sin necesidad de hacer ninguna carrera y el placer era mío. Ahora hacemos carreras juntos para ir juntos a una gran fiesta del deporte y vivir intensamente la jornada. Pero a veces, como ese domingo, la jornada parece orientada a mermar el placer de dicha fiesta.

Para empezar, el circuito: ya sabíamos que Terrassa es una ciudad orográficamente complicada, pero si se quiere se puede hacer un circuito más llano: con solo ir por las avenidas de este a oeste y viceversa. Pero no, trazaron un cirucuito que iba por tantas cuestas como podía. Para los corredores ya es duro, pero para los que llevamos sillas de ruedas lo es mucho más. Claro que fuimos nosotros los que nos inscribimos...

En segundo lugar, el clima. Me pregunto por qué en enero. Terrassa no es una ciudad tropical... En fin, nos encontramos con un típico día de invierno: gris y frío. Peor aún, húmedo y ventoso. Vaya, poco agradable, especialmente cuando te encuentras con el viento de cara en plena subida por la Avenida del Vallès o por la carretera de Matadepera.

Más aún. Un coche de la organización casi nos atropella, y encima nos abronca por no apartarnosMés encara. Un cotxe de l’organització quasi ens atropella, i a sobre ens esbronca per n. Vya, que a nosotros se nos puede atropellar o echar de la carrera porque estorbamos. Muy bonito: no somos corredores como todos, debemos ser corredores de categoría inferior.

Pero aún nos encontramos con otra cosa curiosa. Resulta que la Media Maratón de Terrassa no da dorsales con chip incorporado como habíamos tenido hasta la fecha. Tal vez seamos unos ignorantes del mundo del running, perdonad, pero aquí se va con un "chip oficial" y resulta que se tiene que poner sí o sí en el zapato. No se nos dijo que fuese tan importante como que si no lo hacíamos, no funcionaba. Pues bien, lo llevamos en el pantalón y resulta que el chip no se detectó y "oficialmente" ni siquiera hemos participado en la carrera :)

Podría hacer broma y decir que no sólo nos consideran corredores de segunda sino que encima deben de pensar que somos corredores fantasma, o ni tan siquiera corredores. Ya se sabe que hoy en día si no se está en el ordenador, es como si no se existiera. Vaya, que me maté a correr e incluso Atena acabó molida por intentar empujar en las cuestas yo no podía para nada.

Suerte que no fué así: el placer de hacer la carrera fue nuestro.