Síndrome de la Cloaca

Se trata de un síndrome muy poco frecuente. Tal vez menos de 1 entre 200.000. Una de las llamadas “enfermedades raras”. Bien, en realidad no es una enfermedad, es una malformación. Y se llama “síndrome” porque se manifiesta a través de varios síntomas. Concretamente, consiste en una malformación ano-rectal, con comunicaciones entre la uretra, el ano y la vagina en el caso de las niñas. Vaya, como en los pájaros que defecan y orinan todo mezclado por el mismo conducto llamado por los zoólogos: cloaca.

Ahora bien, esta malformación tiene derivadas: puede afectar a los riñones, aparato reproductivo y columna vertebral. Esto último comporta vértebras no bien formadas y, por tanto, cifoescoliosis, es decir, una columna que se tuerce en varios sentidos no deseables.

Hace años, un niño que nacía con esta malformación no vivía muchos años: las infecciones y la falta de conocimiento médico impedían abordar ningún tipo de solución. Actualmente, sin embargo, se detecta y se trata con cirugía reparadora, es decir, cirugía sobre cada uno de los problemas parciales que tenga el paciente.

Con todo, no hay garantías que se arregle bien. En el caso de nuestra hija, la han operado 17 veces en 12 años y no se ha podido arreglar la columna vertebral. Y así, este síndrome, se convierte en algo más que una malformación y unas intervenciones quirúrgicas. Se convierte en algo que va mucho más lejos: dificultades motoras que han acabado en una paresia en una pierna, es decir, parálisis. Por lo tanto, ha pasado a formar parte de un colectivo mucho más amplio y reconocido, el de los discapacitados físicos, y a ir en silla de ruedas. Desde hace menos de 2 años, su vida es sentada en una silla de ruedas.

Y su vida, como la de tantos discapacitados y los afectados por el síndrome de la cloaca, es muy dura, difícil. Una vida de esfuerzo para poder hacer lo que otros pueden hacer sin esfuerzo. Una vida que le negará la posibilidad de determinadas vivencias, experiencias familiares o experiencias laborales. Sencillamente no podrá tener la opción de trabajar en un montón de trabajos, no podrá hacer la mayor parte de los deportes o actividades en que haga falta autonomía física.

Es por eso que querríamos invitar a la reflexión sobre cuestiones como éstas. No les demos la espalda.


 Ayudémoslos a disfrutar de vidas plenas tal y como nosotros podemos hacer.


Y con este ánimo queremos aportar nuestro granito de arena. Estos colectivos necesitan ayuda psicológica, médica, fisioterapéutica, investigación básica… Ayudémoslos con nuestro aliento, con nuestros ánimos, con nuestro tiempo y con la mejor de nuestras sonrisas.