Team Atena

Somos Atena, Jofre, Aiant, Enees, Natalia, Adrià i todos los que están con nosotros para seguir haciendo carreras, para seguir luchando por una vida más alegre, para superar las dificultades e impedimentos que comportan las enfermedades raras y la discapacidad.

Y esto hacemos, corremos en maratones para vivier experiencias únicas, para hacer del esfuerzo nuestro goze vital.


 Y corremos juntos, unos animando, otros empujando, con el objetivo de llegar a la meta que es de lo que se trata, sea como sea, a pie o en silla de ruedas.


En mayo del año 2002 nació nuestra hija Atena con una malformación llamada "síndrome de la cloaca". Una enfermedad rara, que afecta a menos de 1 de 200.000 nacimientos. Que sera "rara" significa que hay tan poca frecuencia que ni siquiera merece esfuerzos económicos, sea en investigación o en farmácia, en estudiarlas, en paliarlas. No son "rentables". ¿Pero quien dice que la economía trate de justicia? El caos es que hemos continuado adelante. Ella ha seguido adelante, a pesar de todo.

La han operado en múltiples ocasiones desde el mismo nacimiento. Ahora sacando el intestino por la barriga, ahora reconstruyendo el ano, la uretra y la vagina, ahora los riñones, ahora la columna vertebral. Y siempre con complicaciones, nunca corrigiendo las malformaciones a la primera. Ni en eso tenía suerte.

En una de estas operaciones, de columna vertebral, salió con una paresia aguda en una de las piernas y parcial en la otra. Esto quiere decir parálisis. Es decir, algún nervio quedó afectado y tendría que ir en silla de ruedas. Ya no podría caminar o ir en bicicleta como a ella tanto le gustaba: hacer excursiones por el bosque, explorar la rivera del río, jugar a arquólogos...

El golpe fue muy duro. La sorpresa se tornó incomprensión, la incomprensión en tristeza, la tristeza en depresión. Había que salir del bucle. No podría renunciar a ser feliz. Y, hay que decir, ella misma fué quien puso buena cara al mal tiempo. Ella misma fue la luchadora digna de su nombre: una verdadera diosa de la inteligencia, la sabiduría y la lucha por la vida.

Y con este espíritu nace el equipo de Atena, para luchar contra las adversidades y poner una sonrisa a la legendaria carrera del héroe Filípides cuando, después de la batalla de Maratón, corrió los 42 km 195 metros para llegar a Atenas y anunciar la victoria de los griegos sobre los persas, de la razón y la libertad de un pequeño pueblo sobre el misticismo y la sumisión a un imperio enorme que parecía, solo parecía, inevitable. 

Emulando su gesta, como todos los corredores de maratones del mundo, hicimos la de Barcelona el 13 de marzo de 2016 y lapudimos completar con un tiempo de 3 horas y 18 minutos. La alegría de la experiencia nos ha animado a seguir corriendo, a seguir buscando vivir con plenitud a pesar de todo y, además, a poder explicarlo para animar a otros o simplemente a ayudar a todo el mundo que lo pueda necesitar, porque no nos damos cuenta pero con muy poco se puede ayudar mucho.


 Y recordad que, al final, lo que importa no es ganar, lo que importa es hacerlo.